Literatura AA

Alcohólicos Anónimos para la Mujer

NO ESTAS SOLA

Si te parece que tienes un problema con la bebida —si tienes la sospecha de que el beber pueda ser uno de tus problemas, entonces, tienes que leer en el folleto de AA para la Mujer, donde encontraras varias historias de mujeres que en una época tuvieron las mismas dudas y sensaciones que ahora tienes.

Por distintas que fuesen, unas de otras, todas llegaron al punto en que tuvieron que reconocer el hecho de que el alcohol afectaba gravemente sus vidas. Para todas estas mujeres — jóvenes, viejas, de mediana edad, amas de casa, estudiantes, profesionales, ricas y pobres, de diversa procedencia étnica y condición social —hubo una única respuesta. A través del sencillo Programa de Alcohólicos Anónimos, encontraron un método para dejar de beber, para mantenerse sobrias, y para crearse en sobriedad una vida más llena y gratificadora de lo que cualquiera de ellas se hubiera podido imaginar.

El alcoholismo en sí no es cuestión de moral o de costumbres (aunque sin duda las afecta). El alcoholismo es un problema de salud. Es una enfermedad, y como tal ha sido descrita por la Asociación Médica Norteamericana, y la Asociación Médica de Gran Bretaña.

Esta definición ya no es revolucionaria. Ha tenido ya mucha prensa, y la mayoría de la gente la acepta — casi sin pensarlo, como una generalidad. No obstante, cuando se refiere a un individuo en particular — una compañera de trabajo, una vecina, amiga, pariente o a ti misma, vuelven las viejas actitudes: “¿Por qué no puede ella beber como una dama?” o “¿Por qué no puedo beber como las demás mujeres?” o “¿Por qué no puedo dejar de beber? No tengo ninguna fuerza de voluntad.” O incluso “Soy una mala persona.” Con demasiada frecuencia, a nivel personal, la enfermedad, en sus primeras etapas, se considera como una falta de protocolo, y más tarde, como un grave defecto moral.

El aspecto tal vez más curioso e insidioso de la enfermedad es su capacidad para ocultarse del que la padece. Los alcohólicos son expertos en no ver su propia enfermedad. A menudo son los últimos en admitir que tienen un problema con la bebida.

Si para el alcohólico la enfermedad es tan difícil de reconocer, ¿cómo puedes decidir si eres o no alcohólica? ¿Cuáles son los criterios para juzgar el alcoholismo? ¿Beber por la mañana? ¿Beber a solas? ¿La cantidad que bebes? Ninguno de estos, necesariamente.

La prueba no está en cuándo bebes, ni con quién, ni cuánto, ni dónde, ni qué tipo (el alcohol sigue siendo alcohol, sin importar con lo que se mezcle), ni incluso por qué bebes. Se llega a los criterios verdaderos en las respuestas a las siguientes preguntas:

¿Qué te ha hecho la bebida? ¿Cómo afecta a tu familia, tu casa, tu trabajo, tus estudios, tu vida social, tu bienestar físico, tus emociones íntimas? Dificultades en cualquiera de estas áreas indican la posibilidad del alcoholismo. Al principio no tienen que ser problemas devastadores. Algunos alcohólicos comienzan como bebedores sociales con la capacidad de aguantar mucho bebiendo, y literalmente, “no sintiendo ningún dolor.” Otros experimentan desde el Principio los síntomas característicos del alcoholismo.

Si estás “arreglándotelas” — como ama de casa, estudiante, profesional, etc. — y ocultando los efectos de tu beber, pregúntate a ti misma: ¿Cuánta energía me cuesta? ¿Qué cantidad de fuerza de voluntad supone esta disimulación? ¿Valen la pena los resultados? ¿Me queda algún placer real?

El alcoholismo es una enfermedad progresiva. Por tarde o temprano que comience, el beber se vuelve cada vez más inmanejable. En realidad, los mismos esfuerzos para controlarlo pueden convertirse en una preocupación obsesiva. Beber sólo vino y cerveza. Hacerte promesas de beber sólo los fines de semana.

Hay un punto de retorno, y no tienes que alcanzarlo a través del hospital, el centro de rehabilitación o la prisión — aunque muchas mujeres han llegado a A.A. después de haber progresado hasta tal etapa de la enfermedad. En cualquier punto de la progresión descendiente de la enfermedad llamada alcoholismo, puedes parar y mantenerte alejada de la bebida, sencillamente buscando ayuda, y disponiéndote a hacer frente a tu problema.

Ya tengas 15 ó 50 años de edad, seas rica o pobre, licenciada o sin título alguno; ya te ganes tu propia vida o te encuentres amparada en un hogar; ya seas paciente en una institución de tratamiento, reclusa en una prisión o una persona de la calle — la ayuda está disponible; pero tú tienes que llegar a la decisión de pedirla.

En el folleto de “AA para la Mujer”, no encontrarás estadísticas frías, sino las historias personales de algunas mujeres alcohólicas. Se han escogido estas historias para representar la experiencia que las mujeres alcohólicas tienen en común, y para indicar la amplia variedad de mujeres que se recuperan del alcoholismo, lo que A.A. significa para ellas y lo que podría significar para ti también. Después de asistir a su primera reunión, algunas mujeres han hablado de “una sensación de intimidad por estar con otra gente que tenía el mismo problema que tenía yo…” “Compasión y comprensión…” “Un ambiente de amor incondicional…” “Me di cuenta de que no estaba sola.”

AA PARA LA MUJER

El Alcoholismo en la mujer generalmente se niega y oculta, pero existe y también es un problema de salud pública, especialmente en adultas jóvenes. Cuando a una mujer le preguntan si bebe alcohol, se enfrenta al tabú y a los estigmas sociales.
En nuestro país, millones de mujeres de cualquier edad o posición social, cultural y económica tienen problemas con su manera de beber. Pueden ser jóvenes estudiantes o profesionistas, trabajadoras o amas de casa; esposas, madres, hijas, hermanas o abuelas. Conforme avanza la enfermedad es más difícil aceptar que se está enfermo y la mujer alcohólica no escapa a la tendencia innata de ocultar, por todos los medios, su adicción y convierte en cómplices a familiares y amigos quienes tratan a toda costa de encubrir todo indicio hacia el exterior, de que existe un problema de alcoholismo femenino en casa.

Tal vez hayas estado bebiendo por meses o años sin que nadie se dé cuenta. Puede ser que te horrorices y lo niegues si te dicen que hagas algo por tu forma de beber, pero en secreto lo piensas.
Quizá ocultes la bebida en la bolsa de mandado, en la mochila de la escuela o en el cajón del escritorio. A lo mejor no te atreves a beber en público y seas una bebedora casera que estés pensando buscar la botella que has escondido en tu casa.
La decisión es tuya, no importa que tengas 15, 25 ó 70 años, seas rica o pobre, estudiante, profesionista o no tengas estudios, ama de casa o trabajadora. Eres tú la que debe tomar la decisión, pero no sola. Extiende simplemente tus manos y la mano de Alcohólicos Anónimos estará ahí, tocando las tuyas, dispuesta a ayudarte.
En Alcohólicos Anónimos hay hijas, hermanas, esposas y madres; pero sobre todo mujeres que hemos reconocido nuestra enfermedad del alcoholismo y día con día luchamos por una vida útil y feliz. Deseamos compartir contigo la dádiva de la sobriedad que nos fue concedida para servir a las que aún sufren pensando que son motivo de burla y vergüenza para todos.

Muchas mujeres al llegar a AA, no declaran su alcoholismo o drogadicción, ya que al igual que en los hombres hay un sentimiento de negación y autosuficiencia, y con el paso de su asistencia a las juntas grupales, se van identificando y algunas admiten su problema con la bebida, ya que en alcohólicos anónimos sabemos que no es la cantidad de lo que se bebe, lo que destruye a la persona, sino los estragos que genera el consumo de bebidas alcohólicas en cada individuo, ya que no se requiere ser un gran consumidor de alcohol para que se presenten los síntomas del alcoholismo en la persona, por lo tanto la mujer en ocasiones llega a ésta triste conclusión, soy alcohólica; asimismo el consumo de tranquilizantes de manera continua y hasta por automedicación, son otro problema que se evade, atribuyendo su consumo al nerviosismo, la depresión o la neurosis, en AA se le sugiere a que visite a su médico para tener un consejo profesional acerca de estas sustancias, ya que en algunos casos pueden ser una dependencia.

si deseas saber mas puedes consultar el folleto la mujer en AA.

 

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